NUESTRO 12. VIAJE A SILESIA, Septiembre 2012
Queridos familiares y amigos, como ya todos Uds. saben, cada año asistimos a algún evento en el palacio Jedlinka en Polonia. El palacio y sus alrededores, pertenecieron a familiares de Guenter entre 1889 y 1945, año en el que al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Alemania perdió además de la guerra, varios de sus estados orientales, entre ellos casi toda Silesia que pasó a ser parte de Polonia. Por esta razón cuando vamos a visitar el lugar de nacimiento de Guenter, tenemos que ir a Polonia. Esta vez nos acompañó mi cuñado Herbert que también nació en Friedland, hoy Mieroszow, sólo que diez años antes que Guenter, por lo que tiene más recuerdos que éste.
A pesar de que no hablamos polaco, ya hicimos buena amistad con los nuevos dueños del palacio, que es una familia pudiente, tres hermanos y su tío que es el que administra el palacio. Los hermanos tienen una compañía constructora, un estudio de cine y una fábrica de computadoras. Aprovechando la ayuda económica de la Union Europea, están restaurando el palacio y les está quedando muy bonito, a principio de éste año inaguraron un hotel que hicieron sobre lo que fué la caballeriza, aprovechando los muros de ésta, que tienen medio metro de espesor, lograron construir un hotel de tres pisos, moderno, funcional y bien equipado con servicios de primera. Ahí nos hospedamos por una semana y estuvimos muy contentos. Como siempre, tanto los dueños del palacio como los políticos del lugar, nos dedicaron tres días de atención personal, hasta el párroco nos invitó a su casa al café con pasteles deliciosos. Naturalmente siempre nos ponen un intérprete que nos acompaña a todas partes. Como recordarán desde 2009 Guenter es ciudadano honorifico de éste lugar, distinción que se ganó por su trabajo de genealogía y de investigación sobre la historia del lugar y de sus familiares que residieron en el palacio antes de la segunda Guerra Mundial y durante la Primer Guerra.
También con los dueños del rancho que fué del bisabuelo paterno de Guenter somos siempre muy bien recibidos, aquí no hay intérpretes, pero a señas y con sonrizas nos entendemos, si tenemos suerte llega algún joven de la escuela y con su inglés o alemán que aprende en ella, nos ayuda mucho. Nos enseñan la casa que es muy grande, los graneros y establos que tienen ahora otros usos, pues ya no se dedican a la ganadería ni a la agricultura, rentan los terrenos y la nueva generación se dedica a otras profesiones aunque siguen viviendo con los abuelos. Frente a éste rancho, en el lado opuesto de la carretera, se encuentra la propiedad que fué del otro bisabuelo paterno de Guenter, en su tiempo fué una taberna con sala de baile, restaurante, habitaciones para huéspedes y caballerizas para las diligencias que ahí cambiaban caballos. Ahora las caballerizas están transformadas en casa de departamentos, probablemente condominios, pues están bien cuidados. El edificio que alojaba la taberna y las habitaciones para huéspedes y las habitaciones privadas, es una casa de departamentos en muy mal estado, pues según entendemos aún pertenece al estado y la gente que vive ahí paga una miseria de renta. En cuanto a la sala de baile o eventos que está adjacente a la casa de departamentos, está en tan mal estado que hasta letreros tiene advirtiendo que está en peligro de derrumbe, obviamente también pertenece al estado.
En el rancho que fué de la familia de su tío bisabuelo (dueño del palacio), también nos reciben muy bién, esta propiedad se encuntra ya en el centro del pueblo, todos los edificios están convertidos en condominios y los tienen bien cuidados y pintados, los terrenos adyacentes al rancho los urbanizaron y fraccionaron todavía en tiempos de la familia Boehm, de ahí y de los yacimientos de carbón que encontraron bajo los campos de cultivo, salió el dinero para comprar el palacio y otras propiedades.
En los campos que fueron del tatarabuelo de Guenter, no hay construcción alguna, solo varias hectareas de pastizales y grupos aislados de árboles, pero ahí todavía está una salida de la mina de carbón, que se cerró en 1993 y que es la prueba de los yacimientos que encontraron bajo sus campos hace más de 200 años.
Naturalmente visitamos la ciudad de Mieroszow (antes Friedland), en donde Guenter y su hermano Herbert nacieron. Dos días fuimos a recorrer lugares que guardan recuerdos de su infancia. Herbert tenía 16 años cuando sólo tuvo que abandonar el lugar en 1946 y dos años después Guenter de casi 9 años y sus papás tuvieron que hacer lo mismo. Ya no hay familiares en este lugar, solo dos señoras alemanas de la edad de Herbert que eran sus vecinas y que se casaron con polacos, por eso pudieron quedarse. A ellas también las visitamos. Son contados los alemanes que viven en estos lugares. La casa en donde nació Herbert ya no existe y la casa en donde nació Guenter pertenece aún al estado, por lo que se encuentra en pésimas condiciones.
Creo que la mejor manera de platicarles sobre nuestra visita al palacio, es traduciendo lo que la prensa polaca escribió al respecto.
Por supuesto que siempre que vamos a Polonia pasamos por Pfaffenhofen, Alemania, en donde dedicamos varios días para visitar a la familia, en especial a Herbert, hermano de Guenter y a nuestro hijo Alexander. Rentamos un coche, ésta vez fué una camioneta Volvo, pues nos acompañó mi cuñado y nuestra amiga Gerda a la que recogemos en Sajonia, después de 4 horas de viaje. Ahí pasamos la noche y Guenter como siempre, aprovechó para reunirse con sus amigos de la infancia que viven por el rumbo. Al día siguiente después de recoger a Gerda salimos hacia Polonia y en otras cuatro horas llegamos al palacio.